Lo dedico a ayudar a las organizaciones a descubrir el talento que muchas veces pasa desapercibido.
Durante más de veinte años he vivido una realidad que me ha enseñado una lección que hoy comparto con empresas de toda España: las mayores barreras para el talento no suelen estar en las personas, sino en la forma en que las organizaciones miran, lideran y diseñan sus entornos de trabajo.
Nací con una malformación congénita en ambas manos. Aun así, estudié en la Universidad de Tel Aviv, emprendí, cofundé una empresa del sector del diamante y, años más tarde, cursé un máster en Coaching y Liderazgo Personal en la Universidad de Barcelona.
Mi trayectoria profesional me llevó del mundo empresarial al desarrollo del talento. Y cuando pensaba que mi mayor aprendizaje sobre la adversidad ya estaba escrito, la vida volvió a ponerme a prueba con un diagnóstico de esclerosis múltiple.
Aquella experiencia no cambió mi propósito. Lo hizo más claro.